Desde la primera vez que vi a este hombre en la tele estuve dándole vueltas a la cabeza para descubrir de qué lo conocía. Esa cara me era muy familiar.
El día que lo vi vestido con este jersey di un salto del sillón y exclamé: "ya sé de qué te conozco".
Resulta que en los últimos años, he ido a las fiestas de Teror, que se celebran de toda la vida en honor a la virgen del Pino, patrona de la diócesis de Canarias. Concretamente cogía la guagua en Las Palmas capital a eso de las 8 ó las 9 de la noche de cada 7 de septiembre, víspera de la festividad y me iba pa Teror. Una hora despúes, más o menos, la guagua llegaba a Teror. Sí, es que daba una vuelta del carajo.
Pues bien, entre los actos de las fiestas, siempre había uno que se celebraba detrás de la iglesia: un recital de música andina de un grupo sudamericano. Siempre se escuchaban las mismas canciones: "Morenita", "Yana Cuchi", "Mishicuna", "Oruro" y, por supuesto, el gran éxito de toda la vida "El cóndor pasa".
Allí estaba nuestro personaje: la misma pinta, la misma cara, el mismo jersey (excepto cuando bien entrada la noche, se ponía el poncho). Es más, cada vez que terminaba una canción, dejaba su charango, kena, mandolina, chillador o el instrumento que tuviese en ese momento, ponía una sonrisa y saludaba al público... igualito que en la foto.
¡Qué pequeño es el mundo! ¡Oye, pues nos vemos en Teror!